Solstaria

Aries

El carnero, y el primero de los doce: un signo de fuego cardinal regido por Marte. El Sol está en Aries más o menos del 21 de marzo al 19 de abril, las cuatro semanas que siguen al equinoccio de marzo.

Fechas
21 de marzo – 19 de abril
Símbolo
El carnero
Elemento
Fuego
Modalidad
Cardinal
Planeta regente
Marte
Mismo elemento
Leo y Sagitario
Sextil
Géminis y Acuario
Cuadratura
Cáncer y Capricornio
Opuesto
Libra
Dónde cae Aries en el año del Sol, contado desde el equinoccio de marzo.

Fuego cardinal, regido por Marte

El fuego cardinal es el fuego en el instante en que prende. La tradición lee a Aries como calor y nervio con la tarea de empezar, así que su energía se va en el primer paso más que en la llama larga: actúa, averigua y corrige sobre la marcha. Leo, el fuego fijo, se lee como la llama que se mantiene, y Sagitario, el mutable, como la que se lleva a otra parte; Aries es la chispa. Se lo describe como franco, rápido para enojarse y rápido para que se le pase, y más interesado en un problema nuevo que en cerrar con prolijidad uno viejo.

Su regente es Marte, el planeta del impulso y de las ganas de dar pelea, que también rige a Escorpio; en Aries la tradición ve el lado abierto y fogoso de Marte. En el viejo esquema de las dignidades hay dos planetas más con un lugar aquí. El Sol está exaltado en Aries, tradicionalmente a los 19°, y se lee como la confianza en su punto más claro. Saturno está en su caída, la paciencia y la cautela incómodas en un signo hecho para el primer paso, y Venus, regente del signo opuesto, está en exilio. Los tres decanatos corresponden a Marte, el Sol y Venus como faces caldeas, o a Marte, el Sol y Júpiter cuando se cuentan por los signos de fuego.

Aries como signo solar, lunar y ascendente

El Sol en Aries

Con el Sol en Aries, la tradición lee a alguien que arma su identidad haciendo: descubre quién es probando cosas y encontrando sus bordes. La lectura habla de palabras directas, poca paciencia para esperar permiso, una vena competitiva que muchas veces apunta contra su propio último esfuerzo, y la disposición a ser quien entra primero en una conversación incómoda. La misma lectura anota el otro lado: dejar cosas a medias una vez hecho el comienzo difícil.

La Luna en Aries

La Luna describe lo que una persona necesita para sentirse en calma, y una Luna en Aries se lee como la necesidad de actuar sobre un sentimiento en lugar de quedarse con él. El enojo se vuelve movimiento enseguida, una caminata, una frase cortante, una decisión, y pasa igual de rápido. El consuelo, en esta lectura, es que le den algo de independencia y una discusión justa, no que lo sobreprotejan. La Luna cruza Aries en unos dos días y medio cada mes, así que la fecha sola no siempre alcanza para saberlo.

Ascendente en Aries

El ascendente es el signo que sube por el horizonte este en el minuto del nacimiento, y el ascendente en Aries se lee como un trato ágil y franco: alguien que entra de frente a un lugar y parece haber decidido ya. Pone a Marte a cargo de toda la carta. Aries es el signo natural de la casa uno, la del cuerpo y la primera impresión, así que aquí signo y casa dicen lo mismo dos veces. La velocidad con que sube depende de la latitud: en Ciudad de México tarda cerca de una hora y treinta y cinco minutos, y en Buenos Aires, Santiago o Montevideo casi dos horas y media, uno de los ascensos más lentos a esa latitud.

Cuándo está el Sol en Aries

Las fechas habituales son: 21 de marzo – 19 de abril. El Sol llega a una hora distinta cada año, así que aquí se calculan los momentos exactos de esta vuelta del año.

El Sol llega a 0° de Aries en el equinoccio de marzo, que en los últimos años cayó el 20 de marzo por hora de Greenwich, y ahí empieza el zodiaco tropical. En el hemisferio norte, donde nació la tradición, Aries es el primer mes de la primavera; al sur del ecuador esas mismas semanas abren el otoño, y las fechas del signo no cambian. En Chichén Itzá, en Yucatán, la luz de la tarde en los días del equinoccio dibuja la serpiente de Kukulkán sobre la escalinata del Castillo, una marca del mismo momento del año hecha en piedra. El Sol pasa unos treinta días y medio en Aries.

El carnero

El carnero es el del vellocino de oro, que en el mito griego llevó al joven Frixo a salvo hasta la Cólquide, y cuyo vellón Jasón fue a buscar después. El glifo se dibuja como un par de cuernos. La historia encaja con la lectura: un animal que avanza con la cabeza baja, enviado delante de todos.

Aries y Libra, frente a frente en la rueda

Enfrente de Aries está Libra, otro signo cardinal, pero de aire. La pareja se lee como el eje del yo y el otro: Aries pregunta qué quiere y va por eso, Libra pregunta qué sería justo para los dos y espera la respuesta. La misma línea pasa por las casas uno y siete, el ascendente y el descendente. Los planetas sobre ese eje se leen como una tensión entre actuar en solitario y actuar en pareja, dos extremos que se necesitan en lugar de anularse.

El signo y la constelación

El signo Aries son los treinta grados del recorrido del Sol después del equinoccio de marzo. La constelación de Aries, un grupo pequeño cuya estrella más brillante es Hamal, ya se corrió: el equinoccio retrocede frente a las estrellas un grado cada setenta y dos años, así que durante casi todo el Aries tropical el Sol está delante de Piscis y llega a las estrellas del carnero recién hacia el 19 de abril, cuando el signo termina. En el zodiaco sideral de la astrología india, que sigue a las estrellas, el Sol entra en Aries hacia el 14 de abril.

Confusiones frecuentes

Los astrónomos todavía llaman al equinoccio de marzo el primer punto de Aries, aunque hace unos dos mil años que ese punto está en la constelación de Piscis. Aries abre el zodiaco porque empieza en el equinoccio, no por nada que tenga que ver con enero. Los nacimientos que conviene revisar son los del 19 al 21 de marzo y los del 19 o 20 de abril: el Sol cambia de signo a una hora distinta cada año, y en México, Colombia o Perú, varias horas detrás de Greenwich, el cambio puede caer el día anterior. Para saberlo hacen falta el año, la hora y el lugar, que es con lo que trabaja una carta astral. No existe un signo de cúspide mezclado.

Lo que afirma esta página

Esta página explica cómo lee la astrología occidental a Aries y de dónde viene cada parte de esa lectura. Describe un vocabulario, no a una persona, y no predice nada sobre nadie que haya nacido con el Sol, la Luna o el ascendente en Aries.

Preguntas frecuentes

¿Cuáles son las fechas de Aries?

El Sol está en Aries más o menos del 21 de marzo al 19 de abril. El comienzo sigue al equinoccio de marzo, que en los últimos años cayó el 20 de marzo por hora de Greenwich, y el Sol pasa a Tauro el 19 o el 20 de abril. Quien nació a un día de cualquiera de los dos bordes necesita el año, la hora y el lugar para estar seguro, porque el cambio ocurre a una hora distinta cada año y en América puede caer un día antes que en Europa.

¿Qué planeta rige a Aries?

Marte rige a Aries tanto en la astrología tradicional como en la moderna, y no se le sumó ningún planeta exterior como corregente. Marte se lee como impulso, coraje y enojo, y rige también a Escorpio. En el viejo esquema de las dignidades el Sol está exaltado en Aries, Saturno está en su caída y Venus, regente de Libra, está en exilio.

¿Qué significa tener ascendente en Aries?

Significa que Aries subía por el horizonte este en el minuto y el lugar del nacimiento. La astrología lo lee como un trato rápido y directo, la primera impresión de alguien que ya está en movimiento, y hace de Marte el regente de toda la carta. Necesita una hora de nacimiento precisa: según la latitud, Aries tarda entre menos de una hora y casi dos horas y media en subir.

¿Con qué signos se lleva bien Aries?

La astrología no da un veredicto con los signos solares, pero la tradición sí compara elementos. Aries comparte el fuego con Leo y Sagitario, un trígono que se lee como entendimiento instintivo. Está a sesenta grados de los signos de aire Géminis y Acuario, que se leen como intercambio fácil, y en cuadratura con los otros cardinales, Cáncer y Capricornio, que se leen como fricción entre dos maneras de empezar. Dos cartas completas dicen mucho más que dos signos solares.