Solstaria

El Sol

Su posición el día del nacimiento da el signo que la gente llama «mi signo». Avanza cerca de un grado por día, por eso las fechas de cada signo casi no cambian de un año a otro.

El camino que recorre el Sol por el zodiaco: lo que ya hizo y lo que le falta.

Dónde está el Sol ahora

Qué representa el Sol

En una carta el Sol representa quién está siendo una persona: la parte que quiere ser reconocida y lo que está haciendo de sí misma. Es el astro en el que casi todos piensan cuando hablan de su signo.

La astrología antigua llama al Sol y a la Luna las dos luminarias, y le da al Sol la vitalidad, la posición y el propósito, además de las personas a las que alguien admira o a las que responde: el padre, el jefe, quien tiene autoridad. Los autores modernos lo leen de manera más psicológica, como un sentido de sí mismo que se va construyendo a lo largo de la vida en vez de venir terminado. Las dos lecturas lo tratan como el centro alrededor del cual se ordena el resto de la carta.

Cómo se mueve el Sol

Da una vuelta al zodiaco en un año, un poco menos de un grado por día y unos treinta días en cada signo. Visto desde la Tierra nunca parece ir hacia atrás.

En rigor no es un planeta. La palabra antigua nombraba a todo lo que se desplazaba frente a las estrellas fijas, y el Sol y la Luna eran simplemente los más brillantes.

Su paso no es parejo. La Tierra está más cerca del Sol a comienzos de enero y más lejos a comienzos de julio, así que el Sol tarda unos veintinueve días y medio en cruzar Capricornio y unos treinta y uno y medio en cruzar Cáncer. Sus llegadas a Aries, Cáncer, Libra y Capricornio son los equinoccios y los solsticios, que en el hemisferio sur marcan las estaciones al revés que en el norte.

Como el zodiaco tropical se cuenta desde el equinoccio de marzo, el Sol está en el mismo signo en las mismas fechas cada año, con un día de diferencia como mucho, y su revolución solar, el minuto en que vuelve al grado del nacimiento, cae el día del cumpleaños o en el de al lado.

Regencia, dignidad y secta

El Sol rige a Leo.

Está exaltado en Aries, a los diecinueve grados según el cálculo antiguo, y por eso tiene su caída en Libra, el signo opuesto; su exilio es Acuario, opuesto a Leo. Esas posiciones son la forma abreviada que usa la tradición para decir dónde un planeta tiene más y menos espacio para actuar a su manera.

El Sol encabeza la secta diurna: una carta es diurna cuando el Sol estaba sobre el horizonte al nacer, y entonces se dice que Júpiter y Saturno están en su secta. No se lo llama benéfico ni maléfico. En cambio, de los planetas cercanos se dice que están bajo sus rayos, y a menos de unos ocho grados y medio, combustos, perdidos en su resplandor; un planeta a menos de unos diecisiete minutos de arco de su centro se llama cazimi, en el corazón del Sol, y se lee como fortalecido. Su gozo, la casa en la que los astrólogos helenísticos lo sentían más en su casa, es la novena, la casa del dios.

Cómo se lee el Sol por signo y por casa

Por signo, el Sol se lee como la manera en que una persona se expresa: en Aries el tono de quien empieza cosas, en Capricornio el de quien construye a largo plazo. Por casa, se lee como el área de la vida donde alguien más quiere que lo vean hacer las cosas bien. La casa necesita la hora de nacimiento, por eso la carta astral la pide, y los aspectos que otros planetas forman con el Sol se leen como aquello con lo que ese yo cuenta o contra lo que tiene que trabajar.

Un ejemplo: el Sol en Virgo en la casa diez se lee como un sentido de sí ligado al trabajo público y a hacerlo bien, llevado con la atención de Virgo al método y al detalle. El mismo Sol en la casa cuatro lleva ese énfasis al hogar, la familia y la vida privada. El signo dice cómo; la casa, dónde.

Lo que se confunde sobre el Sol

El signo solar es solo una de las tres posiciones con las que empieza casi cualquier lectura. El signo lunar se lee como el lado emocional y el ascendente como la manera en que alguien sale al mundo, y entre los dos suelen explicar por qué alguien no se siente un típico representante de su signo solar.

Nadie nace en la cúspide en el sentido de ser mitad de dos signos. El Sol siempre está en un grado concreto de un signo, y el momento en que pasa al siguiente se corre algunas horas de un año a otro, así que quien nació cerca del cambio necesita el año, la hora y el lugar para resolverlo. La página de Leo describe el signo que la tradición le da al Sol como propio.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa el Sol en astrología?

El Sol se lee como el centro de la carta: el sentido de uno mismo, lo que alguien intenta hacer con su vida y dónde busca reconocimiento. La astrología tradicional le da además la vitalidad y las figuras de autoridad. Es la posición que está detrás del signo que casi todos conocen como propio, pero una lectura más completa lo pone junto a la Luna, el ascendente y la casa en la que cae.

¿Cuánto tiempo está el Sol en cada signo del zodiaco?

Alrededor de un mes. El Sol avanza cerca de un grado por día, y como la órbita de la Tierra es levemente ovalada el ritmo cambia a lo largo del año. Tarda unos veintinueve días y medio en cruzar Capricornio, entre fines de diciembre y enero, y unos treinta y uno y medio en cruzar Cáncer, entre fines de junio y julio. Por eso los signos no duran todos lo mismo.

¿Qué pasa si nací en la cúspide entre dos signos?

El Sol siempre está en uno o en el otro. Las fechas publicadas están redondeadas, y el minuto exacto en que el Sol cambia de signo se mueve algunas horas de un año a otro, así que un cumpleaños cerca del cambio necesita el año, la hora y el lugar de nacimiento para resolverse. Una carta astral lo calcula al minuto; la tradición no tiene un signo de cúspide mezclado.

¿Por qué la astrología llama planeta al Sol?

La palabra planeta viene del griego que significa errante, y antes nombraba a cualquier luz que se moviera frente a las estrellas fijas. El Sol y la Luna eran las más brillantes de las siete que se veían en la Antigüedad. La astronomía hoy llama estrella al Sol; la astrología conserva la palabra antigua porque sus regencias, sus sectas y los nombres de los días de la semana se construyeron sobre esas siete.